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Museo PICHI RUCA de Carlos Rago (hijo). Nota de Archivo: Ecos de mi ciudad, viernes 2 de octubre de 1998

DEFENDER AL MAPUCHE ES DEFENDER LA TIERRA. Museo PICHI RUCA de Carlos Rago (hijo)

(Nota de Archivo: Ecos de mi ciudad, viernes 2 de octubre de 1998)

Defender al indígena, sus costumbres, idiosincrasia, la tierra perdida, los derechos avasallados; pareciera una utopía.

Sin embargo todo esto fue motivo suficiente para que Carlos Rago (h) sintiera la motivación suficiente y comience una lucha que va más allá de todos los obstáculos que se le ponen en el camino.

La bandera fue un museo indígena que hoy está en pie y sólo falta techar.

“Siempre me gustó la idea de defender las cosas del aborigen, es así que me fui interiorizando por las comunidades existentes. Las visité y en el ’94 comencé a asistir a las “rogativas”, en la zona de Neuquén, donde se pide por las lluvias, la salud de la gente, por los animales y por un buen año”, expresa Rago mientras saborea un mate amargo.

Desde chico se interesó por estas comunidades, mal dichas reservas, ya que ellos son los únicos dueños de estas tierras.

Por esta zona pisaron el suelo comunidades como la de los Puelches, los Peluhenaquen, el Cheche, Chehuelche (Tehuelche). Estuvieron desde la zona de Sierra de la Ventana, Tandil y la zona costera. El mapuche entró, desde Chile, por el Paso del Inca (Mendoza), hasta Guaminí, Caruhé, Tres Arroyos y el centro de la provincia de Buenos Aires, hoy Los Toldos.

Actualmente existen comunidades Tehuelches en Santa Cruz, lugar donde fueron “corridos” por la civilización.

La gente de la zona ha ayudado a conformar este museo con el aporte de elementos. Lugar como Tres Arroyos, Aparicio, se suman a las de Perú que posee Rago.

“Las cosas que se han hallado en su mayoría provienen de la zona de La Gloria, El Zorro.
Los elementos encontrados son: mano mortero, molino, punta de flechas, raspadores, raideras, etc.”

Poco le falta al museo para mostrar nuestro pasado. Sólo catorce chapas en total. De 1,10 cm. de ancho por 3,60 cm. de largo.

“Luego falta revocarlo y hacer el piso de ladrillos”.
“Una de las personas que siempre me apoya, es el señor Ricciutti que me facilita todas las cosas para cortar los ladrillos de barro, que yo mismo hago”, agregó.

El aborigen hoy sigue marginado, desempleado por el solo hecho de su condición.

“El flagelo más grande que está atravesando el Mapuche (Ma: Gente, Che: Tierra) es la falta de trabajo, el flagelo del conejo que se está comiendo todo y no deja nada, el de la hidatidosis, de que muchas veces no asiste al aborigen.
Otras de las cosas que los está perjudicando es el paso de los gasoductos, donde se le quitan más tierras. La compra de tierras de gente extranjeros”.

Rago muestra los elementos encontrados con orgullo. Comenta historias vividas con los indígenas, algo que los unió más.

“Mis pensamientos son igual al del Mapuche. Sigo las costumbres a través de las comidas típicas, sus oraciones, la manera de pensar. Me siento un Mapuche más por defender la reivindicación de sus tierras, para que no se pierda lo que fue parte de nuestras raíces. Cada uno de nosotros tenemos un poco de sangre aborigen. Siempre llevo presente lo que me dijo Amaranto Aigo, gran Lonco, gran Jefe, gran Toqui que me decía: lo que se lleva, se lleva dentro del corazón, lo que llevamos por fuera es un disfraz”.

Rago pertenece a la comunidad Trahun Peñi y es, a su vez, abanderado.

“Lo que se lleva, se lleva dentro del corazón, lo que llevamos por fuera es un disfraz”

©Videos Para Todos, de Pablo Rodríguez
Foto del cartel: @Pueblos Buenos Aires - Juan Viel - Temperley

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