Ir al contenido principal

Recuerdos de Marta Elsa Alvado y su paso por la Escuela Nº 4 de El Perdido. (Nota de Archivo — Año 2014)

Recuerdos de Marta Elsa Alvado y su paso por la Escuela Nº 4 de El Perdido.

(Nota de Archivo — Año 2014)

En un lugar muy lejano, pero muy cerca de mi corazón, hay un pueblo: EL PERDIDO, que atesora recuerdos que aún hoy perduran intactos convirtiéndose en la nostalgia que va surgiendo en esta época de mi adultez.

Deseando ser mago, para volver al punto de partida y sentir el cuidado de mis padres, la alegría de los juegos con mis amigas y volver a mi querida ESCUELA, cierro mis ojos y me veo caminando hacia ella con mi pequeño portafolio y mi guardapolvo blanco tableado, que mi madre con tanto esmero lavaba y planchaba para que fuese impecable.

Al llegar estaba Don De Battista, el portero, siempre amable que limpiaba apurado porque ya era la hora de tocar la campana, mis compañeros y compañeras: Aldo Lopetegui, Opi Archenti, Dorita Pastorino, Estela Muguerza, Norita Centenaro, Rosa Casamayor, Roberto Padilla, Roberto Peciña, Rosita Cianci, Dora Dumrauf, Julio y Juan Carlos Hessy y las maestras, siempre tan pulcras, Srtas.: Susana Montero, Nora Amestoy, Norma Patorino, Rosita Foschi, Gladys, haciéndonos formar para cantar Aurora mientras izábamos la Enseña Patria.

Fluyen en mi mente un sinfín de recuerdos y sensaciones: los juegos en los recreos, el pancito de la merienda.

Terminé la primaria y dejé mi escuelita, muchas lágrimas derramé ante la partida, pero después de un tiempo, que me pareció larguísimo, volví con mi título de MAESTRA NORMAL NACIONAL, allí me esperaba mi querida escuela. Caritas sonrientes, ojitos curiosos, me dieron su amor, también mis colegas me abrieron su corazón y crecí en mi profesión junto a Tita Gutiérrez, Coca Fernández, Estrella Camino, Gladis Sarabia, Delia Sosa, Eda Vallejos.

Hay una persona muy querida a la que mucho extrañé: LUCRECIA, la “mamá de toda la escuela”, siempre atenta a todas nuestras necesidades.

Algo anecdótico fueron Las Kermeses de la Escuela Nº4. Se había retirado la Directora y designan para ese cargo a la maestra de mayor puntaje: Estrella Camino; ella nos dice, al resto de las docentes, que aceptaba si todas le ayudábamos porque estaba la escuela con muchas falencias, especialmente edilicias, todas nos comprometimos y comenzamos la tarea. Mi papá asume como presidente de cooperadora y trabajamos con dedicación exclusiva, no nos interesaba el horario ni feriados. Preparábamos distintos espectáculos, algunos en la escuela y otros en el club. En una oportunidad, con Edda Vallejos, pedimos el jeep a un amigo, disfrazamos a un grupo de alumnos, entre ellos mi hermano, y salimos por los pueblos a hacer propaganda para atraer a los padres. Tratando que se acerquen más a la escuela, organizábamos reuniones donde se realizaban diferentes actividades, juegos, con un servicio de té que las docentes preparábamos con muy buen resultado.

Pasaron 10 años...

Un día partí con honda tristeza, apretando en mi pecho imágenes de mis niños que entre lágrimas me expresaban su afecto desde un adiós que dolía, porque sabía que ya no volvería. Pero ahora comprendo que jamás pude irme, porque entre tus paredes escuela mía quedó la mitad de mi vida.

¡Un reconocimiento para aquellos que hicieron y vivieron por la Escuela! Solamente nombraré a mi amado padre y en su nombre a tantos otros que han hecho querida su memoria desde la influencia tutelar de donde emana el estímulo, la fe y la esperanza de un mundo mejor.

Marta E. Alvado, junio 2014 – San Salvador de Jujuy

Fotografía Escuela Nº 4 ©Cristian Corral, tomada del sitio web Panoramio

¡¡Gracias, Marta!!

Comentarios

Entradas populares de este blog

J. A. Gisasola, un pueblo en Argentina

J. A. Gisasola, un pueblo en Argentina Año 2002, Eibar REVISTA POPULAR Nº 49. (pág. 45) “Gracias a la información facilitada por ÁNGEL URDANPILLETA, hemos sabido de la existencia EN ARGENTINA de una pequeña población que se llama J.A. GUISASOLA, ubicada en la provincia de Buenos Aires, Partido Coronel Dorrego. Tras diversas gestiones, hemos podido conectar con el municipio de J. A. Guisasola, también llamado “El Perdido”. Tuvimos el gusto de hablar con NATALIA PECIÑA LARRAÑETA , quien nos señaló cómo el año pasado festejaron el centenario de la fundación del municipio por José Antonio Guisasola, el eibarrés que -en su día- patrocinó la Escuela de Isasi, amén de otros beneficios para el barrio de Aguinaga de nuestra ciudad, a través de su ayuda económica. Nos gustaría confirmar que el fundador J.A. Guisasola es la misma persona a la que nos referimos y rogamos a la “Comisión del Centenario” nos envíen la máxima información que guarden sobre él. Aprovechamos para desear a todo...

Recuerdos de mi pueblo entre los años 1950 y 1965. Por Manuel Osvaldo Cuervo

Recuerdos de mi pueblo entre los años 1950 y 1965. Por Manuel Osvaldo Cuervo (Nota de Archivo – Año 2006) “CUENTOS Y POESÍAS A EL PERDIDO – ESTACIÓN JOSÉ A. GUISASOLA” Libro Artesanal, de Manuel Osvaldo Cuervo Gentileza: María Cristina Fernández de Cuervo y familia. Recuerdos de mi pueblo entre los años 1950 y 1965 Mi pueblo se divide en barrios y son los siguientes: “La Puñalada” , “El Centro” , “Moscú” , “El Porvenir” , “Colegiales” y “La Quema” , que conjuntamente con “Chacareros” , dieron lugar en los años 1960 y 1961 a la realización de dos campeonatos de futbol barrial, donde el primero lo ganó “La Puñalada” y el segundo “Chacareros”; en este último mi padre era el delegado del equipo y yo integraba el conjunto de “El Porvenir”, con Francisco “Chonga Reyes”, “Teté” Reyes, Mario “Chulo” Dumrauf, Osvaldo y Ramón Dovidencko, Omar “Funes” Dell Arciprete, Omar “Gorra” Mena, Gabriel “Lito” García, Héctor Peciña, Osvaldo “Lele” Roth, Ismael “Tata” Reyes, Horacio “Orango...

José Antonio Guisasola, impulsor del ferrocarril y mecenas de la educación.

José Antonio Guisasola, impulsor del ferrocarril y mecenas de la educación. Año 2007, Eibar REVISTA POPULAR – Número 79 – página 12 EDITORIAL, de Margarita Olañeta El trabajo es necesario para garantizar el sustento. Pero también nos abre vías para la autorrealización personal, para desarrollarnos como personas. Asimismo, nuestro trabajo puede ser un instrumento eficaz para contribuir al bien social. Estas tres dimensiones del trabajo quedan reflejadas, de manera nítida, en la biografía de José Antonio Guisasola. Cuando, a finales del siglo XIX, Guisasola emigró a tierras americanas, no se limitó a buscar y acumular riquezas. Se propuso impulsar el paso del ferrocarril en tierras argentinas, como elemento de progreso para la comunidad, y creó escuelas a ambos lados del Atlántico. En el nº 49 de la Revista Eibar (pag. 45), del año 2002, hay un pequeño comentario de José Mari Kruzeta en el que nos dice: “Gracias a la información facilitada por Ángel Urdanpilleta, hemos sa...